



¿Para qué decir tu nombre?
Si tu nombre no dice nada.
Los que dicen son tus ojos.
Es tan poco pensarte para mi cuerpo.
Es tan inaudible mi voz para llamarte.
Son tan inútiles mis manos si no te tocan.
y a veces te quiero

Me vendría bien un abrazo (y que alguien me quiera). Sentirme linda por un rato, y dormir enredada con alguien. Me vendría bien olvidar mi infancia y seguir. Me vendría bien entender y saber que quien me falta en la vida no va a estar ahí para verme crecer ni ayudarme (nunca más). Me vendría bien ser diferente, otra persona por ejemplo. También una tarde de sol y algo para quemar, y amigos y risas. Me vendría bien que sea primavera y el año pasado. Y un esmalte que no se salte de las uñas. Y una memoria que no olvide todo lo que lee y aprende. Un sueño que me deje pasar días enteros sin dormir, y semanas enteras durmiendo sin pensar. Una cerveza, un limón, un margarita. Unas piernas largas que no me canse de mirar. Un poco más de valentía. Un poco menos de todo lo que no me gusta. Y una biblioteca llena de libros que me gusten y de películas, y una cápsula en la que el tiempo no pase así puedo leerme todos los libros y verme todas las películas. Y que me guste el café. Y que el invierno no me dé tantas ganas de fumarle los cigarrillos a la gente. Y me vendría bien, por qué no, los Beatles tocando en el living de mi casa. Una copa de vino. Pintar las paredes de mi cuarto. Y ponerme un sobretodo bien abrigado e irme bien, bien, bien, bien, bien, bien lejos (lejos de los prejuicios, de los espejos, de los recuerdos, de los viejos amores, de los imaginarios, de las máscaras, de las balanzas y de todo lo que no quiero que exista más en mi vida.)
Quiero otra cosa para mi vida... Encontrar la paz, vivir en calma.
Quiero escapar de este lugar, de esta crueldad, de esta maquina sanguinaria.

Erase una vez un perro que solía nada en un estanque, le salió un chancho por la boca y entonces supuestamente el tacho de basura está vacío pero por culpa de que calló granizo. Yo a veces no entiendo por qué la casa queda abierta si yo las llaves me las guardo en el bolsillo. Pero un piojo me contó que la vieja de la esquina tiene la torta quemada, y la tuvo que tirar, son estos hornos modernos, ¿vió?. A mí se me calló la peluca y ¡qué papelón! todos se dieron cuenta de que no tenía puestas medias, es que las mías se rompieron una noche que había sol, tan tan fuerte que me comí un guiso de lapiceras ¡qué alcornoque! Pero generalmente los colectiveros no usan gorro, así que está todo bien, bueno digamos porque a veces en el noticiero se escapa un perro, es que los huevos de pascua en la actualidad pesan 300 grados centigrados (Es por eso que no puedo comer zanahoria) La otra vuelta me caí dando una vuelta a la vuelta de la otra esquina, ahí donde está la casa de doña Bárbara, esa que es más atorranta que un parlante. Chivediamo y a joder che, y qué viva la canasta. JAPI VERDE. Un forro torró, pero yo corro como un morrón que fumo porro con un lobo morboso metido en un horno es sin duda un estorbo.
Crónicas de la culpa y de la preocupación.