

Miro el pasado con mis ojos de hoy y creo que cada una de las cosas que pasé valieron la pena en cuanto a lo que me ayudaron a madurar. Es increíble lo que crecí en tan poco tiempo. Todo lo vivido me ayudó a superarme, ahora veo el mundo con otros ojos. En la realidad en la que vivimos, ser escéptico (en cuanto a la fiabilidad de las demás personas) es para mí, las más de las veces, una virtud. Además, cada ser que se cruza por mi camino, me marca, me enseña cosas, aprendemos juntos y después sigue su rumbo. Lo importante es valorizar lo aprendido.
No me arrepiento de nada. Estoy segurísima de que valió la pena cada dolor, cada sufrimiento, para poder consolidarme y conocerme cada día un poco más. Para APRENDER y no volver a caer en la misma trampa, otra vez...



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