martes, 19 de mayo de 2009



el árbol se refugió en la hoja, y la hoja en el árbol, la casa en la puerta y la puerta en la casa. Después vi al árbol hecho hoja y la casa hecha puerta... desde entonces tuve que hacer un esfuerzo para no refugiarme en mis manos.

1 comentario:

Galia Azúcar dijo...

tus entredas, la mayoria de las veces, me dejan sin aire