
Yo vengo de un país de gente despreocupada, donde la palabra enojo es una sombra que desaparece cada mañana con la salida del sol. Un país donde las letras "p" y "s" juntas se usan únicamente adelante de "psicodélico" y nunca jamás para nombrar el término "psicótico" (mala palabra en la madre patria). Allá, los únicos males condenados por la sociedad son el rencor, el silencio, la falta de originalidad y la tos. Y toda la gente sonríe cuando se mira o se cruza en la calle o en las góndolas de los hipermercados.
El amor, en mi país, es el pan de cada día. Lástima que a veces me sienta tan lejos de casa...



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